LO QUE DICEN ELLAS

Las que ya lo vivieron

Doce personas mexicanas. Doce historias reales. Sus números, sus palabras, su cuerpo respondiendo.

Rosa Martínez

“Caminé diez minutos después de comer. Solo eso. Y el azúcar dejó de subirme como antes.”

Llevaba 9 años con la diabetes y siempre escuchaba ‘haga ejercicio, mija’. Pero yo no soy de gimnasio. En el programa me enseñaron a caminar 10 minutos después de cada comida — adentro de la casa si llueve. Tres semanas y el número de la mañana ya no me asustaba.

— Rosa Martínez, 61 años · Guadalajara

HbA1c 9.2 → 7.1

Don Roberto Hernández

“Mi esposa me apuntó al programa. Pensé que era otra estafa de las que salen en Facebook.”

Yo no creo en esas cosas. Llevaba 14 años con metformina y el doctor del IMSS ya me había mencionado la insulina. Acepté solo para que mi vieja dejara de molestar. La primera semana del programa, mi azúcar de la mañana bajó 38 puntos. La segunda, dormí toda la noche sin levantarme al baño. Algo estaba pasando.

— Don Roberto Hernández, 67 años · Puebla

Glucemia en ayunas 198 → 124

Don Jorge Ramírez

“Doce años con metformina y nunca nadie me explicó por qué tomarla en ayunas era diferente.”

Soy taxista. Tomaba la pastilla cuando me acordaba, a veces con el desayuno, a veces a media mañana. En el programa entendí que mi cuerpo necesitaba un horario, no más medicina. También cambié el refresco por agua de jamaica sin azúcar. Mi doctor en la última consulta no podía creer los números.

— Don Jorge Ramírez, 64 años · CDMX (Iztapalapa)

HbA1c 8.7 → 6.9

María Elena Vázquez

“El doctor ya me había escrito la receta de insulina. La rompí después de las 8 semanas.”

Llegué al programa porque iba a empezar insulina en dos semanas. Estaba aterrada — para mí la insulina significaba el principio del fin, como mi mamá. Hice el protocolo de los Tres Días con miedo. Bajé 28 puntos en tres días. La doctora del IMSS pidió que repitiera los exámenes antes de empezar la insulina. Los repetí. No la necesité.

— María Elena Vázquez, 59 años · CDMX

HbA1c 10.4 → 7.2

Carmen Salinas

“Mis hijos pagaron el programa. Yo creía que era para mujeres más pobres que yo.”

Soy de las que dice ‘yo no necesito ayuda’. Tenía la diabetes ‘controlada’ con tres medicamentos, gimnasio cinco veces por semana, nutrióloga particular. Y aun así el número subía. Mi hija me regaló el programa por mi cumpleaños — me ofendí. Pero entré, por respeto. Lo que aprendí no me lo había dicho ningún médico privado en 11 años.

— Carmen Salinas, 62 años · Monterrey

HbA1c 7.8 → 6.4

Lucía Rodríguez

“Manejaba la camioneta con los pies dormidos. No le dije a nadie por miedo.”

El hormigueo empezó hace dos años. Yo manejo todo el día — soy distribuidora. Cuando los pies se duermen ya no sientes el pedal. Escondía esto de todos. En el programa me explicaron qué era la neuropatía y qué hacer ANTES de que sea grave. Tres semanas y el hormigueo se redujo a la mitad. Volví a sentir mis pies.

— Lucía Rodríguez, 58 años · Tijuana

Glucemia 178 → 121

Esperanza Morales

“Era maestra de primaria. La diabetes me jubiló dos años antes de tiempo.”

Cuarenta años dando clases. Cuando empezó la vista borrosa y la fatiga, ya no podía con los niños. Me jubilé en 2022 sintiéndome derrotada. En el programa entendí que no era yo — era el azúcar descontrolada. Hoy estoy estudiando para dar clases particulares de español a niños inmigrantes. La maestra que era no se fue. Se había escondido.

— Esperanza Morales, 63 años · Querétaro

HbA1c 8.9 → 6.7

Doña Eulalia Pech

“En maya decimos ‘ki’inal ka’ach’ — ya era tarde. Yo creía eso de mí.”

Toda mi familia ha tenido diabetes. Mis dos hermanas murieron de complicaciones. Yo me había resignado. El programa me llegó por mi nieta — ella vive en Cancún y me lo mandó por WhatsApp. Me costó leerlo en español, pero mi nieta me ayudó. Lo que aprendí lo enseño ahora a tres vecinas. Ya no creo que era tarde. Era ignorancia, no destino.

— Doña Eulalia Pech, 65 años · Mérida

HbA1c 11.2 → 7.8

Doña Lupita Gómez

“Cocino para 8 personas. Pensé que comer bien era imposible en mi casa.”

Mi esposo, mis dos hijos casados que viven cerca, las nueras, los nietos los domingos — cocino para todos. Pensé que el programa me iba a obligar a hacer dos comidas, una para mí y otra para ellos. No. Aprendí que las recetas mexicanas de verdad — las de mi abuela, no las industriales — sirven para mí también. Mi familia ahora come lo mismo que yo. Nadie protesta.

— Doña Lupita Gómez, 64 años · Guadalajara

HbA1c 8.4 → 6.8

Margarita Cruz

“Estiraba la quincena. Pensé que comer bien era un lujo que no podía pagar.”

Vivo con mi marido jubilado y mi nieto de 9 años. Lo que ganamos no alcanza para ‘comer sano’ como dicen las revistas. Pero en el programa me enseñaron a comprar en el mercado, no en el súper. A usar frijol, nopal, huevo, lo que ya estaba en mi casa. Gasté menos en comida este mes que el anterior. Y el número del glucómetro se portó por primera vez en años.

— Margarita Cruz, 60 años · Ecatepec

Glucemia en ayunas 215 → 132

Soledad Jiménez

“Le escondía los números a mi marido. Tenía vergüenza.”

Cuarenta años casada y nunca le había mentido. Pero cuando el número del glucómetro pasaba de 250, le decía ‘salió 140, mi vida’. No quería preocuparlo. En el programa entendí que esconderlo me estaba matando. Le mostré mi cuaderno del azúcar a mi marido. Lloramos juntos. Hoy él me hace el desayuno del programa todas las mañanas.

— Soledad Jiménez, 64 años · León

HbA1c 10.1 → 7.4

Patricia Sánchez

“Mi hija me dijo: ‘mamá, ya no quiero que te mueras de eso’. Y entendí.”

Mi hija tiene 34 años y la diagnosticaron prediabética el año pasado. Cuando me lo dijo, lloré tres días. Yo le pasé esto. Mi nieta tiene 8. ¿Y si también? El programa no era para mí — era para romper la cadena. Mi hija ahora hace las recetas conmigo los domingos. Mi nieta come nopal sin protestar. Esto es lo que mi mamá no pudo hacer por mí.

— Patricia Sánchez, 62 años · Veracruz

HbA1c 9.6 → 6.9

Raíz Viva acompaña hábitos. No sustituye atención médica. Antes de cambiar tu medicación, habla con tu doctor. En emergencias, llama al 911.

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