Sal al patio, a la ventana, a donde sea — pero al sol de la mañana. Cinco minutos. Sin celular, sin tele, sin pendiente. El sol en la mañana le dice a tu cuerpo cuándo es de día y cuándo es de noche. Eso ordena todo lo demás. Tu abuela lo hacía sin saber por qué — barría el patio temprano. Era esto.