No todos los días se empiezan igual. A veces necesitas calma, a veces dirección, a veces volver a ti sin culpa. Elige el ritual que más se parezca a lo que estás viviendo ahora.
Escúchalo al despertar, cuando abres los ojos y el miedo quiere empezar antes que tú.
Escúchalo antes de sentarte a la mesa, para recordar que una comida no define tu azúcar ni tu día.
Escúchalo cuando el cuerpo pesa, pero algo dentro pide moverse un poquito.
Escúchalo antes de acostarte, para cerrar el día con menos culpa y un poco más de paz.
Escúchalo cuando el susto aprieta el pecho y la cabeza se llena de lo peor.
Escúchalo cuando viste un número alto y tu cabeza empezó a imaginar lo peor.
Escúchalo en esos días en que fallaste y la culpa pesa más que el azúcar.
Escúchalo cuando no quieres nada y aun así estás aquí. Eso ya es algo.