PARA QUIEN LO QUIERE

Cuando él no se quiere cuidar

Tu esposo, tu papá, tu hermano. Ves que algo no anda bien con su azúcar, pero él dice que no es nada. Aquí aprendes a ayudarlo sin pelear, sin regañar, y sin que él sienta que dejó de ser el de siempre.

Historias reales de mujeres que nos escriben

¿Te suena?

  • Niega que tiene diabetes, o dice que él está bien.
  • Se enoja cuando tocas el tema.
  • No quiere ir al médico.
  • Le hace caso a otros, pero no a la familia.
  • Tú cargas sola con la preocupación.

Si reconociste tres o más, esta guía es para ti.

1

Primero entiende por qué se niega

Para los hombres de su generación, cuidarse se siente como admitir que ya no son fuertes. Él no le teme a la diabetes, le teme a depender, a dejar de ser el que provee y puede solo. Cuando dice 'no es nada' no te miente a ti, se miente a él. Entender esto detiene la pelea antes de empezarla, y te abre la única puerta por la que sí entra.

2

Lo que ya intentaste y lo aleja más

Regañarlo en la mesa, esconderle la sal o el pan, compararlo con el compadre, rogarle llorando. Todo eso lo cierra más. Cada vez que lo mandas, él oye 'ya no eres capaz de decidir por ti mismo', y se rebela. El secreto no es mandar, es devolverle el control.

3

No le hables de cuidarse. Háblale de no perder

Él es sordo a 'cuídate', pero oye claro 'no pierdas lo que es tuyo'. No pierdas el trabajo, la independencia, el pie, ni la intimidad, que le aterra y nunca menciona. Misma medicina, palabras que él sí traga.

La diabetes mal cuidada es la causa número uno de amputación en México. Él no lo sabe, o prefiere no pensarlo. Tú sí.

“Le escondía las tortillas y peleábamos todos los días. El día que dejé de regañarlo y empecé a caminar con él después de cenar, fue la primera vez en años que aceptó hacerse estudios.”Rosa, 63 años · Guadalajara

4

Lo que él esconde y tú tienes que ver

Él no se queja, eso sería admitir debilidad. Así que te toca leer lo que calla: mucha sed y levantarse de noche al baño, heridas en el pie que no cierran, cansancio y mal humor que disfraza de 'es el trabajo', visión borrosa que niega. Observa, no interrogues: la pregunta directa lo cierra.

5

Llevarlo al doctor sin que se sienta arrastrado

No lo mandes: invítalo como acompañante ('¿me acompañas a mi chequeo?'). Vuelve la cita un trámite, no un drama. Deja que él escoja el día y la hora, así no se siente arrastrado sino al mando. Y a veces le hace más caso a otro hombre que ya vivió la diabetes que a ti o al doctor.

“Mi marido decía que el cansancio era del trabajo. No le hablé de azúcar: le dije que no quería quedarme sola manejando la casa. Esa misma semana me pidió que le sacara cita.”Carmen, 58 años · Monterrey

6

La comida sin pelear

Cambia la receta, no le quites el plato. Haz el mismo guiso que ama pero más sano, sírvele abundante de lo bueno (proteína y verdura) para que se sienta bien servido, no a media ración. Y nunca anuncies que es 'comida para diabéticos': es la comida de la casa, y punto. El nombre decide si la come o la rechaza.

“Yo vivía enojada, como su enfermera. Cuando entendí que su salud no era mi fracaso, dejé de pelear y volvimos a ser pareja. Él se cuida más ahora que cuando lo obligaba.”Lupita, 67 años · Puebla

7

Cuídate a ti también

No es tu culpa si él no quiere: tú hiciste tu parte, su salud no es tu fracaso. No te vuelvas su enfermera enojada, sigan siendo pareja. Pide ayuda a un hijo o un compadre que él respete, reparte el peso. Y cuida tu propia salud: a veces tu ejemplo convence más que mil regaños.

La guía completa, para ti

Todo esto, y más, en una guía de diez páginas para leer con calma y volver a ella cuando él se cierre. Y si en algún momento te sientes agotada de cargar con esto, escríbeme: a ti también te acompaño, no solo a él.

Tener esta guía siempre conmigo

Raíz Viva acompaña hábitos. No sustituye atención médica. Antes de cambiar tu medicación, habla con tu doctor. En emergencias, llama al 911.

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